En cuanto me dió la noticia ya sabía que iba a ser una boda con rollo.
Me vine enamorada de la Hacienda, de sus rincones, del atardecer, del ambiente y sobre todo del AMOR que desprendía cada detalle que habían preparado.

Ella es auténtica, inigualable. No soy muy objetiva, mis ojos han derrochado amor en cada disparo. Creo que se nota, la adoro.
Él es un señor, un caballero, tímido y con un toque de Danny Zuko sin la gomina ni peine a mano.

Una pareja de otro planeta.