Ese olor de la piel del bebé recién nacido, ese color rosado y suave, la ternura de cada gesto, la pose natural de cada bostezo,…¡que se pare el tiempo para observarlos lentamente y disfrutarlos a cada suspiro!

Hace unos meses hice un curso para aprender a fotografiar a los bebés recién nacidos, es un momento delicado, una piel nueva, un momento súper especial. Esta nueva forma de vivir la fotografía me ha enamorado al instante. Es poesía en estado puro.

Hoy os enseño un pequeño precioso que se portó como un campeón.